Muchos son los motivos por los que estamos aquí, en territorio español. Algunas personas tienen la fortuna de llegar a España con contrato de trabajo y sus correspondientes permisos tramitados, otros tienen nacionalidad española o europea, y esto en la mayoría de los casos abre más fácilmente las puertas en el terreno laboral.


También existe “otra parte” en la que un gran número de personas vienen a estudiar, a realizar algún proyecto, o de visita, y durante nuestra estancia decidimos quedarnos, otros directamente han venido buscando una mejor calidad de vida. Sea cuál haya sido nuestro motivo principal, nos enfrentamos a la realidad de tener que hacer los trámites pertinentes. Bien para cambiar de estatus de estudiante a permiso de trabajo, bien para legalizar nuestra situación.


Y ¿qué supone obtener los papeles? Pues bueno, llevar a cabo una serie de pasos que no resultan ni fáciles ni rápidos, se requiere mucha, mucha paciencia. Existen instancias y sitios dedicados a ello que podemos consultar y en donde nos pueden orientar, como por ejemplo: distintos grupos en Facebook, las oficinas de extranjería, abogados especializados en extranjería, etc. Estos recursos están a nuestra disposición para guiarnos. Y bueno, una vez que el resultado ha sido favorable, nos enfrentamos a la búsqueda de empleo. Para algunas personas está búsqueda será sencilla, rápida y próspera, para otras quizá no. Y es aquí donde quiero compartir, orientar y ayudar a todos(as) los/las mexicanos(as) cuando la frustración los/las invade una y otra vez.


Lo primero que quiero transmitirles es que, “lo peor ya pasó”, sacamos paciencia hasta por debajo de las piedras para legalizar nuestra situación, “ya están del otro lado”, una vez obtenido su permiso de trabajo. Ahora, viene la mejor parte: empoderarnos y destacar. ¿Cómo? Dejaré por aquí ciertas estrategias que te pueden servir.


Si ya llevas muchos meses inscrito en el SEPE Servicio Público de Empleo Estatal, antes INEM (Instituto Nacional de Empleo) y tu búsqueda laboral no ha sido positiva, debes saber que, sentirte frustrado(a) no te servirá mucho. Tampoco vale que por desesperación digas que quieres trabajar “de lo que sea”, esto es imposible por la sencilla razón que probablemente no tengamos el perfil para el puesto. Tenemos este discurso por impotencia y es verdad, tenemos necesidades importantes necesidades que cubrir, lo entiendo y lo sé, pero si caemos en esto lejos de acercarnos a nuestro objetivo, en realidad nos alejamos. Te explico porque, cuando nos referimos a “trabajar de lo que sea”, con el argumento de que “cualquiera puede limpiar”, “cualquiera puede organizar”, “cualquiera puede atender en un restaurante o tienda”, etc. En realidad esto no es así, debemos estar informados de que cada vez más el mercado laboral exige certificados de profesionalidad según los puestos y por otro lado y lo más importante a considerar es ¿te gusta?

 Articulo inmigrantes

¿Por dónde empiezo?, contestar estas preguntas, te puede servir y orientar.

Para hacer un filtro y búsqueda exitosa debes preguntarte:

  • ¿Conozco mi perfil?
  • ¿Qué ocupaciones realmente me interesan?
  • ¿Qué requieren estás ocupaciones? (estudios, homologaciones, certificados, etc)
  • ¿Sabes con claridad qué son y a qué se refieren las condiciones laborales?
  • ¿Conoces las condiciones laborales de los trabajos que te interesan?
  • ¿Aceptas o rechazas las condiciones que ofrecen?
  • ¿Cuáles son o serían las condiciones laborales que tú pondrías?
  • ¿Encajan TUS condiciones laborales con las SUYAS?
  • ¿Qué estás dispuesto(a) a cambiar?
  • ¿Tienes algunas dificultades o impedimentos? ¿Cuáles podrían ser algunas estrategias de solución?


Investigar y saber lo anterior sin duda ayuda a que obtengas una visión general tanto del mercado laboral actual como identificar aspectos de tu sector profesional, con esto tienes una base de la cual poder partir.


Además resulta útil saber que, las empresas están contratando a través de competencias. Se realizan entrevistas laborales por competencias, en las que el candidato debe saber muy bien cómo hablar de ellas y resaltarlas según el puesto que desea. ¿Sabes con claridad qué son las competencias? Existen un sinfín de definiciones, la más completa, desde mi punto es vista es:


Formación + Habilidades + Valores + Actitudes = Competencia. La suma que cada persona tiene de lo anterior le permitirá desarrollar un trabajo de forma exitosa.


Las competencias se desarrollan, se perfeccionan y se pueden mantener, no sólo en el terreno laboral, se desarrollan en la vida diaria y éstas también sin duda se demostrarán en el trabajo. Por ello, debemos hacer un análisis minucioso e identificar TODAS las competencias que hemos desarrollado en distintos sectores y momentos. Una vez hecho lo anterior, parte de nuestro trabajo consistirá en resaltarlas en nuestro CV, expresarlas en las entrevistas según las ofertas de empleo que vayamos encontrando ajustadas a nuestro perfil, intereses y condiciones laborales existentes.
Con lo anterior seremos capaces de contestar fácilmente: ¿Cuáles son mis competencias? ¿Qué competencias requiere el sector donde me interesa trabajar? ¿Las tengo? Y si la respuesta es negativa, te tengo una buena noticia, te recuerdo que las puedes desarrollar.
Por último, quiero comentar, que buscar trabajo es un gran trabajo que otorga buenos frutos, sólo debemos ser analíticos, realistas y congruentes.
Recuerda también que puedes dirigirte a: SEPE, La Agencia para el Empleo, Ministerio de Empleo, o llamar al 012, para información, orientación y asesorías.
El presente artículo ha sido creado con la finalidad de apoyar, ayudar y animar a los inmigrantes para que hagan una búsqueda de empleo exitosa.

Vanessa Maillefert Rovira
Psicoterapeuta

 

 

Nuestro cuerpo es el gran protagonista de los cambios que suceden a medida que crecemos y nos desarrollamos. Muchas veces se utiliza como un “objeto” donde se colocan ansiedades e inquietudes.

El cuerpo hace referencia a lo sensorial, es el primer lugar de inscripción de experiencias que capturan los órganos de los sentidos. Desde el punto de vista psicológico, la información que captan dichos órganos constituye una de las condiciones para que se vayan almacenando en nuestra mente (a modo de huellas) sensaciones placenteras o no, mensajes de aceptación o de rechazo. Estos aspectos, más adelante servirán para comprender la relación que tenemos con nuestro “cuerpo físico”. Para que el placer o el sufrimiento corporal tengan una expresión y se transformen en información se requiere de la presencia de la madre, ella ayuda a su bebé a traducir las incomodidades que siente como por ejemplo: demasiado calor o frío, hambre, pañal sucio, etc. El cuerpo es la primera referencia para la sensación de coherencia. La madre es el primer espejo en el que se mira el niño así mismo. El psiquismo se enriquece a partir del aporte simbólico que los padres y el entorno proveen y que son transmitidos por el discurso parental y social.

Se requieren por lo regular 40 semanas de gestación, aunque se sabe que hay bebés que nacen a las pocas semanas, durante este tiempo se forman los órganos y adquiere forma nuestro cuerpo, en ese período nuestras necesidades “básicas” están cubiertas (comunicación, contacto, movimiento y alimentación), posterior al nacimiento se necesitan aproximadamente entre siete y nueve meses para que el niño se comience a desplazar por sí mismo y durante esta etapa, nuestras necesidades de igual forma se espera que estén cubiertas: comunicación, contacto, movimiento y alimentación. Si un bebé está sometido a la ausencia de alguna de ellas, crecerá reclamando eso que no obtuvo y que necesitaba con desesperación. Antes de los dos años son seres “fusionales”, (es decir no se viven “diferenciados de la madre”), si la madre o el principal cuidador no se encuentra disponible antes de que el niño se aleje de forma natural, podrá experimentar una sensación de vacío intensa, la cual permanecerá y aparecerá en el cuerpo, ya sea de manera física (dermatitis que no se explica desde la medicina) o con algunas conductas. Cuando el cuerpo del bebé no ha sido suficientemente nutrido se dificultan los procesos de simbolización que permiten enfrentar la separación natural con la madre, entonces canalizarán su comunicación por significantes preverbales en forma de emociones “en bruto”, como pesadillas invasoras o problemas psicosomáticos.

A partir de los dos a los tres años inician naturalmente su lenta separación emocional, comienza el desarrollo del lenguaje verbal. Dejan de hablar en tercera persona hasta que se implanta en el lenguaje del niño el "yo". Este es el punto de partida para el camino hacia la separación emocional y la constitución del "yo soy" que finalizará en la adolescencia.

El cuerpo es el lugar en el que se manifiesta el sufrimiento, pero también es aquello que se muestra, un lugar de exhibición y escritura. En la clínica psicológica prevalecen las marcas en el cuerpo que se observan a través de distintas formas o manifestaciones como por ejemplo: conductas autodestructivas, cortes, problemas alimenticios, y/o múltiples tatuajes. Signos, marcas, representaciones que aluden a ¿Gritos mudos?, ¿Será el modo de decirnos, a través de lo visual, de la imagen, aquello para lo que no tiene palabras? Lo que no se puede elaborar desde el discurso, se pone en el cuerpo.
Los cortes pueden entenderse como un primer intento de capturar una intensa emoción y al mismo tiempo enojo por no poder comprender todo lo que pasa alrededor. A través de la terapia se “ayuda a pensar” qué era aquello que se necesitaba capturar y que no tenía palabras. Por ejemplo, la persona que se corta posiblemente esté viviendo un torbellino de conflictos en sus relaciones familiares y/o sociales, en las que encontramos omisiones, secretos, negación y silencio. Pueden representar la urgencia de frenar un dolor psíquico y mudarlo a un dolor visible en el cuerpo a través de “una comunicación potencial”, las lesiones corporales son marcas de una fuente de confusión, ansiedad, sentimientos de vacío o de aturdimiento. Son formas patológicas de encontrar alivio. Para que la autodestrucción se limite y se inicie un proceso de simbolización se necesita de un otro que contenga, sólo así se pueden traducir los sentimientos a palabras y cambiar el síntoma. Cuando no se encuentra el significado en las primeras ocasiones de daño, el síntoma puede volverse crónico o adictivo.

Lo que encontramos en los trastornos alimenticios (desde la psicología del cuerpo), es que: el cuerpo es el espacio donde se lleva a cabo el contacto amoroso o doloroso desde momentos muy tempranos. Tiene que ver con el sostén, el amor o las ausencias. La anorexia encierra sentimientos de invisibilidad para los demás y de no tener solidez interna, sustancia. La visibilidad se relaciona con “ser conocido” por la madre durante la infancia.

Abordando ahora los tatuajes, conviene considerar que ni todos los tatuajes significan lo mismo ni siempre se podría pensarlos como patológicos. “Más allá de la moda” a veces tienen el valor de una escritura o son el modo de tramitar un duelo, mientras que otros son una marca de un dolor que no puede expresarse de otras formas. Los tatuajes son fundamentalmente marcas simbólicas; pero marcas que no se hacen sobre una hoja en blanco sino sobre un cuerpo que desea expresar algo.

Conforme nos vamos desarrollando, se imprimen en nuestro cuerpo, experiencias de muchos tipos y con distintas intensidades, cuando el dolor que soportamos no podemos expresarlo de manera verbal, lo manifestaremos a través de nuestro cuerpo “haciéndole cosas”, o también nuestro cuerpo podrá “hablar por sí mismo” enfermándose.


Vanessa Maillefert Rovira

 

Referencias:

Bowlby, J. (1989). Una base segura. Buenos Aires. Argentina. Ed. Paidós
Erickson, E. E. (1968). Juventud, identidad y crisis. Buenos Aires. Argentina. Ed Paidós.
Lacan, J. (1966). El estadio del espejo como formador del yo tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica" Escritos, México. FCE. 

 

 

 

Durante el embarazo el cuerpo de la mujer pasa por extraordinarias modificaciones físicas y psicológicas, y el feto se desarrolla dentro de esta grandiosa transformación, impregnándose de experiencias que marcarán parte de su desarrollo en su futuro. Estas experiencias se van dando gracias a la comunicación que, desde momentos muy tempranos establece la madre con su futuro bebé.

Todo esto se logra por una parte, gracias a las hormonas; éstas tienen una función y objetivos muy importantes. Por ejemplo: La hormona que comúnmente se conoce como “la del amor” es la oxitocina, está relacionada con los patrones sexuales, con la conducta maternal; se libera en grandes cantidades tras la distensión del cérvix uterino y la vagina durante el parto y también en respuesta a la estimulación del pezón al succionarlo el bebé.

El cortisol se libera como respuesta al estrés, es necesaria para el embarazo ya que prepara al bebé para el nacimiento. La adrenalina (la reconocemos en nuestro cuerpo fácilmente cuando estamos en la montaña rusa, por ejemplo), es una hormona y un neurotransmisor; incrementa la frecuencia cardiaca, contrae los vasos sanguíneos y participa en la reacción de lucha o huida, entre otros. Se libera cuando sentimos ira o miedo o estamos.

Entonces, si la madre está constantemente sometida a repetidas fuentes de estrés, miedo, enojo, incertidumbre u otra clase de emociones poco placenteras, estás serán transmitidas al feto ya que las diferentes sustancias químicas que liberan las emociones en el torrente sanguíneo, pasan a través de la placenta en cuestión de segundos. 

Algunas consecuencias ante un aumento considerable durante largos periodos de cortisol, pueden acrecentar el riesgo de problemas en el desarrollo intelectual y conductual.

Dr. Thomas Verny, sostiene que el bebé antes de nacer no sólo es capaz de experimentar por medio de sus sentidos y de aprender, es capaz de sentir y percibir emociones, sentimientos y mensajes que la madre le transmite a través del útero.

A partir del cuarto mes de gestación los fetos presentan reacciones emocionales muy similares a las de un recién nacido, en esta etapa son capaces de percibir el afecto y la ternura que les llega “del exterior”. El futuro bebé está unido a su madre y al mundo externo.

Los mensajes que recibe el feto del mundo que le espera fuera del vientre materno, podrán ser placenteros, seguros o todo lo contrario. Lo que necesita la mujer embarazada es entonces vivir este proceso mágico y trascendente con calidad, tranquilidad, arropada, segura y feliz. Necesita que “el mundo exterior” en el que habita le proporcione estos aspectos, ya que, de manera natural el cuerpo de la mujer durante el embarazo se encarga de hacer una “tormenta interna”.

Los neurotransmisores están alterados debido a que no reciben los mismos niveles hormonales de siempre, los niveles de progesterona y estrógenos se duplican y, por este motivo, la parte racional se disminuye, a la vez que se refuerza la parte emocional.

Las futuras madres necesitan y deben estar bien informadas (y las personas cercanas que las rodean) sobre los cambios que experimentarán para logren comprender el impacto y la importancia de vivir en salud su embarazo. Podemos decir entonces que, el estrés laboral, familiar, con la pareja, la economía, la mala alimentación, el poco ejercicio y/o el insomnio constantes y prolongados son factores de riesgo durante el embarazo.

Ahora bien, se acerca el momento de dar a luz. Este es otro de los grandes e importantes temas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sugerido que las cesáreas en el parto deberían realizarse únicamente cuando sea "médicamente necesario", para no poner en riesgo de desarrollar problemas de salud a corto y largo plazo a la madre y al recién nacido.

La OMS ha informado que la cesárea es una de las cirugías más comunes en el mundo, cuya realización sigue incrementándose especialmente en países desarrollados. "Aunque puede salvar vidas, las cesáreas suelen llevarse a cabo sin necesidad médica, poniendo a la madre y a los hijos en riesgo", reseñó la organización.

Esta cirugía puede ser necesaria cuando el parto vaginal pueda significar un riesgo para la madre o el hijo, como en los casos de un estrés fetal o cuando el bebé se encuentre en una postura complicada. "No obstante, las cesáreas puedan causar complicaciones significativas, discapacidades o muerte, especialmente en circunstancias en las que se carezca de las instalaciones necesarias para llevar a cabo una cirugía segura", advierte el organismo internacional.

En adición a lo anterior, hablaré de Michel Odent, médico, obstetra e investigador científico, es una de las principales autoridades mundiales en la atención al parto natural; presta especial atención a la importancia de las hormonas que se segregan naturalmente en el parto no intervenido para crear vínculo con el recién nacido, y en cómo pueden influir las hormonas sintéticas administradas artificialmente durante el parto, en varios futuros problemas del niño, como el autismo.

Odent sostiene que, un parto será más fácil y rápido cuanto más sola esté la mujer. “Solo necesita una comadrona que tenga experiencia y una actitud maternal y que se mantenga en silencio. Es el mejor entorno para liberar la oxitocina, que es una hormona tímida y no aparece si hay muchos espectadores”.

En su libro “El bebé es un mamífero”, nos deleita al recordarnos que, la madre de manera natural (como todos los mamíferos) se sentirá mejor en un ambiente seguro, tranquilo y acogedor para dar a luz y esto sin lugar a dudas resultará muy benéfico para crear y fortalecer el vínculo entre la madre y su cría.

Es entonces que, desde que la mujer se sabe embarazada (y las personas que la rodean) que debe/deben poner manos a la obra en cuidar su salud en todos los niveles, puesto que el vínculo se irá desarrollando conforme pasen los meses de gestación, para más adelante, estando “fortalecida” poder dotar a su hijo de seguridad, calidad, amor y tranquilidad durante el puerperio y la infancia.

Laura Gutman, en su libro “La maternidad y el encuentro con la propia sombra” explica: se llama puerperio a los primeros cuarenta días después del parto. Supone que deriva de costumbres antiguas en la que la parturienta quedaba en cuarentena, cuidada entre mujeres experimentadas.

Ahora sabemos que la realidad es otra, una vez que la mujer da a luz, se espera que rápidamente se incorpore de nuevo a la rutina “a la vida normal”, al trabajo, al hogar, a la atención de otros hijos, etc. En pocos sitios se explica lo que pasa en ese periodo de tiempo, tanto para la madre como para el bebé.

La madre necesita “reconectar” paulatinamente con el mundo exterior, ya que naturalmente existe un periodo de fusión con el recién nacido que requiere ser respetado. Por ejemplo, cuando el bebé es amamantado es un “tiempo exclusivo” entre madre e hijo, la comunicación que se estableció durante el embarazo se fortalece, madre e hijo se reconocen a través del olor, la mirada, las caricias, la voz, se robustece el vínculo y se desarrolla el apego.

La necesidad del bebé de estar próximo a su madre, de ser acunado en brazos, protegido y cuidado ha sido estudiada científicamente. Fue el psicólogo John Bowlby que en su trabajo en instituciones con niños privados de la figura materna le condujo a formular la Teoría del apego.

El apego es el vínculo emocional que desarrolla el niño con sus padres (o cuidadores) y que le proporciona la seguridad emocional indispensable para un buen desarrollo de la personalidad. La tesis fundamental de la Teoría del Apego es que el estado de seguridad, ansiedad o temor de un niño es determinado en gran medida por la accesibilidad y capacidad de respuesta de su principal figura de afecto. El apego proporciona la seguridad emocional del niño: ser aceptado y protegido incondicionalmente. Este planteamiento también puede observarse en distintas especies animales y que tiene las mismas consecuencias: la proximidad deseada de la madre como base para la protección y la continuidad de la especie.

La teoría del apego tiene una relevancia universal, la importancia del contacto continuo con el bebé, sus cuidados y la sensibilidad a sus demandas están presentes en todos los modelos de crianzas derivados de los diferentes  medios culturales. Los estilos de apego se desarrollan tempranamente y se mantienen generalmente durante toda la vida, permitiendo la formación de un modelo interno que integra por un lado creencias acerca de sí mismo y de los demás, y por el otro una serie de juicios que influyen en la formación y mantenimiento de las dinámicas relacionales durante toda la vida de individuo. Unos padres sensibles, coherentes en sus respuestas y disponibles emocionalmente garantizan un sano establecimiento de la vinculación emocional.

Finalmente, aquí observamos que la salud emocional comienza en el vientre materno y se extiende hasta los primeros tres años de vida debido a que el periodo puerperal dura entre dos y tres años como mínimo. Durante los dos a los tres años existe una etapa que se define “como la edad del no”, momento en el que el pequeño empieza a sentirse autónomo, le gusta ser independiente. La necesidad de "hacer las cosas solo" es, por tanto, totalmente sana y hay que animarla, en lugar de obstaculizarla.

Antes de este periodo resultará básico invertir en la salud emocional de las futuras madres (y de las personas que les rodean) porque haciéndolo sin duda traerá grandes beneficios a largo plazo para desarrollo humano.

 

Vanessa Maillefert Rovira

Referencias:

Bowlby, J. (1993). El apego. España. Paidós Iberica.
Gutman, L. (2014). La maternidad y el encuentro con la propia sombra. Argentina. Planeta.
Odent, M. (2015). El bebé es un mamífero. España. Ob Stare.
Verny. T. y Kelly, J. (2012). La vida secreta del niño antes de nacer. España. Urano.

 

 

 

¿Cuánto y cómo ha cambiado la educación? En opinión de muchos dirían que la educación se ha transformado de distintas maneras, y es aquí donde realizaré un breve relato de lo que ha sucedido, para invitar a la reflexión y posiblemente también ayudar a tener una visión un poco más creativa e “integrada”, al finalizar la lectura del presente artículo.


A lo largo de los años, se han visto cambios en torno al nivel de participación por parte de Padres de Familia en el sector escolar.
Remontándonos a la educación en la Edad Media las instituciones educativas estaban bajo el control de los monasterios y la educación era un privilegio para las clases superiores; a través de internados era como los estudiantes recibían “el conocimiento”, los padres de éstos delegaban la mayor parte de la educación a los profesores.

En la Edad Moderna, sólo algunas personas vivían con lujo, había muchas personas ricas y poderosas pero había muchos más pobres. La gran mayoría vivía en condiciones de extrema pobreza: los campesinos en las aldeas y los trabajadores miserables en las ciudades. Sólo un número reducido podía enviar a sus hijos al colegio. La mayoría de los niños tenían pocas posibilidades de futuro. En esta época surge uno de los “íconos” importantes para los profesores o maestros: San Juan Bautista de La Salle, sacerdote, teólogo y pedagogo francés innovador, que consagró su vida a formar maestros destinados a la educación de hijos de artesanos y de niños pobres de la época. En esos tiempos, las instituciones tenían absolutamente todos los votos de confianza por parte de los padres de familia, aseguraban que la institución educativa se encargaría de formar a sus hijos de la mejor manera.

En la actualidad, la educación ha tenido importantes y grandes cambios, cuando antes la “voz cantante” la llevaba el maestro y no se le cuestionaba. Los estudiantes recibían un escarmiento en casa si el colegio pasaba “un mal reporte” sobre su desempeño y/o conducta. Muchos profesores de algunas instituciones se quejan de que ahora su trabajo es demasiado cuestionado y en ocasiones poco reconocido.

Observando este panorama, muchas personas se podrían preguntar ¿Acaso eran tiempos mejores los anteriores? Algunas darían una respuesta afirmativa.

Pienso que, independientemente de “lo bueno” y “lo malo” de determinadas épocas o momentos, lo prudente sería observar y practicar una visión más integral, ya que las polaridades siempre existirán, sin embargo, a medida en que más nos esforcemos en resistir el cambio y aceptarlo, más complicado nos resultará llegar a la cima, alcanzar nuestros objetivos y hacer un verdadero trabajo en conjunto.

No se deben olvidar las misiones básicas de los colegios, una de ellas entre muchas otras es: lograr que los estudiantes adquieran conocimientos que los potencialicen a ser competentes, educar (desarrollar y perfeccionar las facultades intelectuales y morales de una persona) y una de las misiones básicas de la familia es: otorgar seguridad y educar (integrar a una persona en las normas de cortesía y de comportamiento social). En realidad, tan sólo se han reflejado dos de los objetivos de “educar”, sin embargo, es ahí justo donde familia y colegios comulgan. Ambas están destinadas a potencializar y mejorar a los estudiantes y cada una de estas instituciones puede emplear distintos métodos para quizá llegar a uno de los objetivos “lograr que las personas se desarrollen de la mejor manera”.

Para que se dé lo anterior, a esta comunión entre ambas, se requiere un vínculo positivo, nutritivo y respetuoso, en el que ambos sistemas entrelacen sus esfuerzos en beneficio de niños y jóvenes. Una relación de estas características favorece y asegura un mejor rendimiento académico de los estudiantes, así como un desarrollo integral de su persona, su autoestima y su actitud hacia el aprendizaje.

La escuela necesita de los padres; requiere de su apoyo para el refuerzo de los contenidos trabajados en clases, para el cumplimiento de los aspectos formales que ésta exige y para asegurar que los estudiantes reciban buenos tratos y afecto en sus hogares. Los necesita, pues sin ellos no puede cumplir cabalmente su labor de entregar aprendizajes de calidad a los alumnos, no puede fomentar el compromiso de los estudiantes con sus estudios, complementar las enseñanzas en cuanto a hábitos y disciplina, esto (los hábitos y la disciplina) es parte de la educación que se recibe en casa, que se potencializará en el colegio. Cada alumno tiene “una realidad de vida distinta” con características particulares. Los profesores no sólo se “deben” de comprometer en enseñar lengua, matemáticas, etc. Sino que como humanos que son, brindan ejemplo, calidez y apoyo, y esto no tendría de ser muy distinto de lo que los alumnos viven en casa, para que justo el colegio sea una extensión de casa, de manera congruente.

A la vez, las familias necesitan de los colegios, requieren que en ellos se entregue una educación de calidad. Necesitan tener la confianza de que sus hijos están siendo bien formados y bien tratados, con todo el respeto y la dignidad que merecen. Requieren también sentirse bien acogidos y respetados en sus saberes, en sus experiencias y en su capacidad de ser un verdadero aporte a la educación de sus hijos. Piden a la vez ayuda del colegio para saber cómo apoyar de manera efectiva a sus hijos en los aprendizajes, para manejar de forma correcta los cambios propios del desarrollo de sus hijos, reforzar la disciplina y los hábitos de estudio.

Como vemos, son potentes los puntos en común y de convergencia que tienen las familias y los colegios; ambos comparten la preocupación central de formar y educar a los niños y jóvenes. Con esto claro, el trabajo asociado debería ser una realidad en el diario vivir de cada comunidad educativa. La unión o vínculo positivo sólo se logrará antes que nada, con una construcción y mantenimiento de la comunicación directa, efectiva y oportuna entre padres y profesores, y cuando cada una se coloque en el lugar que le corresponde estar, respetando y valorando a la otra parte para lograr una verdadera colaboración.


Mtra. Vanessa Maillefert Rovira
Psicoterapeuta

Bibliografía consultada:
- Henson. K. Psicología Educativa para la Enseñanza Eficaz. Thomson Editores. México.
- Martiñá R. Escuela y Familia una Alianza Necesaria. Editorial Troquel. 2003 Argentina